Saturday, July 07, 2007

La infacia en Cuba.

Luego de cierto tiempo aquí en Miami he decidido que el mundo debe conocer acerca de mi infancia. No solo por la importancia que tiene para mi o la trascendencia que pudiera tener para las generaciones futuras, sin por que es importante que la gente de mi generación hable para que se sepa como nos abusaron en esa isla.

Comenzare por decir varias cosas que ya he explicado en otros posts. Nací en la isla caribeña de Cuba por los 70 picos. Mis padres hicieron por mi lo mejor que pudieron en medio de la miseria extrema en que estaban sumidos a pesar de ser profesionales. Mis primeros recuerdos datan de mi infancia, a pesar de que no hable como hasta los cinco anos y mis padres pensaban que era medio anormal, creo que comencé a pensar desde una temprana edad.

Casi siempre uno tiende a recordar las cosas triviales y es curioso mirar ahora al pasado y ver como pequeños detalles forjaron al hombre que soy hoy. Recuerdo que una vez me metí un fríjol en la nariz y mi mama tuvo que salir corriendo conmigo para el hospital donde el medico le pidió un alfiler del pelo y me lo saco. Mi mama era enfermera… Creo que ahí aprendí que los padres no son invisibles como había pensado hasta entonces. Otro día, creo que estaba en preescolar, la maestra dijo que los niños que se iban solos se podían ir. Yo me quede llorando como un comemierda pues yo no me iba solo, a mi me venían a buscar. Al rato entro mi madre e incomprensiva me llevo a la casa. Creo que ahí aprendí que este mundo es ilógico y la gente dice cualquier cosa esperando que todos vamos a entender.

A esa temprana edad sin embargo mi comprensión del mundo era muy naive. No entendía de políticas o economías y solo me interesaba jugar. Aun no sabía el significado de haber nacido en Cuba. Los años pasaron y entre ponerle el rabo al burro en la fiesta de los CDRs y la guardia pioneril comenzaron a surgir en mi mente ciertas dudas. Yo por ejemplo no comprendía por que no podía viajar a otros países. Unas amiguitas hijas de amigos de mis padres se habían ido a Europa y trajeron fotos en la Torre Eiffel. Hasta ese momento yo había pensado que esos otros lugares eran ficticios y en realidad inexistentes. Recuerdo que les pregunte a mis padres por que no podía ir yo y solo pudieron decirme que “porque no”. Tampoco entendía por que en casa yo y mis dos hermanos comíamos Bistec mientras mis padres comían huevo. O por que a veces no teníamos gasolina para ir a la playa o no podía yo hablar con mis tíos que se habían ido hacia par de anos y ahora eran “gusanos”.

Todas esas cosas en la mente de un niño curioso sumado a una respuesta vaga de los progenitores no precisamente crearon mucha confianza en mí. Solo con el paso de los años comprendí que un niño en Cuba tiene que ser engañado por sus padres pues en un acto inocente puede decirle a la maestra en la escuela que su papa en casa dice que Fidel es un asesino y meter a sus padres en un serio problema. Me puedo poner ahora en los zapatos de mis padres y ver como el sistema con el que ellos no están de acuerdo esta adoctrinado a su hijo antes sus propios ojos. Ver como Castro creaba una barrera en la familia cubana ante su impotencia. El tiempo siguió pasando y un día cayó en mis manos un ejemplar de “1984” que explico muchas cosas.

(Continuara)

1 comment:

revista ventas said...

saludos burronazul.lei lo del frijol en la nariz y a mi me paso lo mismo.solo que mi mama lo resolvio en la misma casa y con un golpe en plena cara.saludos.